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EN UNA FOSA O SIN CABEZA, ENCUENTRAN A SUS DESAPARECIDOS EN NAYARIT
viernes septiembre 20, 2019

El 10 de septiembre de 2018, Janeth “N” recogió en la fiscalía estatal, el cadáver de su hermano Alejandro “N” encontrado en una fosa clandestina el 9 de febrero de 2018, en predios de El Testerazo, municipio de Xalisco; el 8 de septiembre del 2017, hombres armados con uniformes militares y policiales entraron de madrugada a la casa materna de ambos y se llevaron al hombre por la fuerza.

Janeth le entregaron el cuerpo de Alejandro sucio, con fluidos, tierra y zacate, le dijeron que si lo limpiaban se borraría toda evidencia.

El problema de la desaparición forzada es considerada una forma de tortura para las familias que lo padecen y son métodos para imponer terror con el fin de mantener a células criminales establecidas en ciertos territorios; la desaparición y la violencia generan procesos dañinos de descomposición social y su impacto no solo es inmediato sino también a largo plazo y debe ser tomado en cuenta por las autoridades para atender el enfoque psicosocial del problema.

Entre 2017 y 2019 han sido desenterrados al menos 129 restos humanos de 24 fosas clandestinas en Nayarit según la Fiscalía General del Estado; de ellos, 86 cadáveres permanecen en proceso de identificación en el Servicio Médico Forense, aunque centenares de familias esperan que un positivo de ADN les devuelva la esperanza de hallar a esa persona que buscan desde hace varios meses o años; hasta el día de hoy solo 39 restos han vuelto a su hogar y por ello, las familias se dice “bendecidas”.

“Yo siempre le recé a Dios, que de una forma o de otra me lo entregara, me siento bendecida la verdad, porque veo compañeras que tienen más de dos años buscando a su hijo, su hermano, esposos, y me pongo en su lugar, de vivir la angustia de estar pensando si viven o si ya los mataron. Estoy muy agradecida con Dios por darme la oportunidad y darme la dicha de haber encontrado a mi hermano y darle cristiana sepultura”, dijo Janeth.

Su caso es uno de los 77 denunciados formalmente ante la Fiscalía General del Estado de Nayarit como desaparición forzada; de este tipo de delito solo 31 personas han sido localizadas, según la institución.

Janeth narró que se enfrentó a una serie de trámites burocráticos para recuperar a su hermano: desde oficios con errores en los números de carpeta; la falta de interacción con las autoridades para conocer avances de las investigaciones, hasta la negativa de un apoyo para el funeral, del que luego de un año ya debe más de 15 mil pesos por no poder pagar los intereses del servicio, a pesar de que preventivamente Alejandro, antes de ser asesinado, ya había pagado por un cajón y otros beneficios.

“Fueron siete meses dolorosos y desde que lo encontramos fue un peregrinar porque aunque habían todos los indicios que era mi hermano, ya que traía una placa en su brazo izquierdo, por la falta de la prueba de ADN no me lo entregaban, (…) y de echo me enteré que era mi hermano por terceras personas, porque se fuga la información y se lo di a conocer al fiscal (estatal) y a la (entonces) Comisionada de Búsqueda Nacional, Patricia Mayorga, que no debería tratarse así la información” afirmó la entrevistada.

Las buscadoras se han hecho expertas empíricamente en temas forenses, legales y todos los necesarios para sobrellevar las pérdidas y los hallazgos, incluso, han sido sus propias “coach de vida” para elaborar reflexiones que les ayuden con la carga psicológica de la situación y contexto que enfrentan.

“De primero sí era ir a ciegas porque no sabíamos cómo buscar, cómo identificar una posible fosa, te vas preparando psicológicamente porque después de tanto tiempo es muy difícil que vayas a encontrar a tu familiar con vida y a los que hemos encontrado nos han dicho que los mataron luego, luego. Te vas haciendo fuerte y haciendo la idea para encontrarte lo peor para que si no es así, recibirlo con más alegría, te mentalizas”, explicó Janeth.

Sobre las implicaciones psicológicas de la desaparición forzada de algún miembro en las familias, el psicólogo Omar Sánchez Medina, de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) refirió que los hallazgos de restos mortales son vistos como “bendiciones” por algunas familias, debido a que representa el cierre o conclusión de la incertidumbre.

“Por su propia naturaleza ambigua, la incertidumbre es uno de los sentimientos que genera mayor incomodidad en el ser humano, las personas podemos operar en la realidad a partir de un sentimiento de percepción de control, y cuando este se pierde recurrimos a elementos emocionales mucho más primitivos como la angustia, el miedo, la rabia o la depresión; entonces, cuando hay un hallazgo, por más terrible que sea, desaparece la incertidumbre y comienza el proceso de cierre del duelo”, asentó el académico.