Los motores empezaron a rugir, con la moderna discreción que le dan los nuevos sistemas mecánicos de los MAN, los Mercedes, los Scania, y los Volvo; los autobuses dieron vueltas frente a la plaza del Pueblo Mágico, mientras sus ocupantes terminaban de tomarse la foto del recuerdo en las letras que simbolizan más que un nombre: Aquismón.
Norma y Rufis, siempre atentas, emergieron la oficina central de turismo en la planta baja de la Presidencia Municipal, para capturar digitalmente ese momento, que se repitió al paso de las últimas horas de las vacaciones de Semana Santa.
Algunos autobuses tomaron hacia la salida principal, pasando frente a otro sitio de atención: Junto a las letras monumentales; de los más concurridos, y donde Dora, Iveth, y Silvia llegaron todos los días desde San Pedro de las anonas para no nada más recibir con una sonrisa cada mañana, sino también aplicar encuestas, entregar folletos y realizar registros.
Por las tardes, Mario arribaba desde Tancuime, para aplicar su experiencia y tomar muchas fotos, incluidas la del perrito, asiduo concurrente que terminó por convertirse en una especie de mascota del lugar.
