Y llegó el cerrojazo final de la gran fiesta política: Lo que comenzó cuarenta días atrás -el 20 de abril- y se replicó a diario en cada localidad de Aquismón, alcanzó su clímax en el mismo sitio donde comenzó, y frente al edificio municipal que espera un ocupante para el trienio 2024-2027.
Y todo parece indicar que será él: Así lo reflejó el comienzo de su campaña y se ratificó esta noche. Cuahutémoc Balderas Yáñez, el alcalde con licencia, parece encaminado a cumplir una cita con la historia, logrando la inédita continuidad.
Abanderado ahora por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Temo refleja una solidez y consolidación política mayor a la de 2021: Con el respaldo del gobernador Ricardo Gallardo para seguir trabajando otros tres años, y con la suma de liderazgos y directrices que antes no tenía.
Así lo reflejó la marcha previa, rumbo al escenario de la clausura, flanqueado por centenares de habitantes que llegaron de todas las zonas, y de todas las maneras posibles. Pese al calor, sin importar las distancias y ni siquiera los intentos rivales de boicot.
En contraparte a su ascendente aceptación, el paso fue lento hacia el evento, por la recurrente lentitud que implicaba detenerse a saludar, a tomarse la foto, incluso a recibir solicitudes. Entre ríos de gente que lo mismo enarbolaba pancartas que lonas.
Entre sonar de matracas y porras por doquier, subió al estrado. Abajo, le vitoreaban quienes lo ven, no como la esperanza –porque ya lo conocen- sino como la clave para darle seguimiento a aquellos proyectos que requieren algo más de tiempo.
En el micrófono, el candidato del PVEM retomó sus compromisos y la importancia de los servicios básicos, sobre todo el relacionado con el agua; así como la gestión de colaboración económica de otros niveles gubernamentales para lograr los propósitos magnos.
La gente, emocionada, pero también confiada: Sabe que a Temo no tienen que platicarle nada porque ha ido hasta sus localidades a cerciorarse de sus requerimientos, cumpliendo su función de gobernante; no volvió hasta ahora solo a pedir el voto de nuevo, como la mayoría de los políticos.
La concentración nocturna se rubricó con destellos en el cielo, como anticipando lo que podría ser una celebración adelantada del 2 de junio en la noche, cuando las cifras oficiales confirmen esa ventaja que ya se observa en los mítines, en las lonas, en las caravanas, y en las encuestas.
Tras el discurso, el candidato terminó inclinado para recibir propuestas o solamente para cumplir la petición de fotografía. Emuló a los artistas de moda, con la diferencia –muy marcada- de la sencillez que distingue a los hombres de campo, como él.
Amparado siempre en sus amigos, sus seguidores, su equipo de trabajo, y su familia, a Cuahutémoc Balderas no le importó el sudor o el cansancio: Se fotografió con todo mundo, esperó hasta el final; hasta se dio tiempo para reportar niños perdidos.
Esta vez no hubo caminata posterior, la gente que permaneció siguió demandando su atención, y Temo respondiendo con paciencia, igual como ha sido todo este tiempo… y lo que viene.
