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La muerte que acechaba a las periodistas Johana y Yesenia en Veracruz
miércoles mayo 11, 2022

Yesenia Mollinedo Falconi recibió una llamada e inmediatamente le habló a su madre como si estuviera sentenciando lo que le esperaba. Antes de ser asesinada, confesó a su madre que sentía miedo; que había recibido amenazas por teléfono y personas sospechosas comenzaban a memorizar sus rutas de trabajo.

Era la primera vez que se comportaba así. “Tuve ocho hermanos y puedo decirte que siete son miedosos, menos Yesenia. Si ella tenía sospechas de ti te paraba y te enfrentaba, pero anduvo rara los últimos días”, dice Ramiro Mollinedo, hermano de la fundadora del periódico Veraz, acribillada el pasado 9 de mayo junto a su camarógrafa, Sheila Johana García Olivera.

El temor de Yesenia pudo llegar a ser incomprendido, porque se dio en medio de un aparente cese a los delitos de alto impacto en Cosoleacaque, municipio donde poseía un ramillete de fuentes del ámbito político y hasta una relación cercana con la familia Vázquez Parissi, caciques emanados del PRI que han gobernado de manera ininterrumpida los últimos 11 años.

De acuerdo con cifras oficiales, Cosoleacaque y Minatitlán —ciudad conurbada que también cubría Yesenia pero en menor medida— apenas sumaba 6 asesinatos y cero secuestros de enero a marzo de 2022. Esta incidencia delictiva, que pudiera ser alarmante en cualquier otra región del país, era sinónimo de calma en la zona petrolera del sur veracruzano.

Autoridades estatales traducen esta tranquilidad como un dominio preponderante del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en esta zona donde el gremio más flagelado era el empresarial. Al menos 100 negocios cerraron en Minatitlán durante los dos primeros meses de este año, la mayoría a causa del cobro de piso (extorsión), dijo Jorge Hernández, expresidente local de la Canaco.

En esas condiciones reporteaba Yesenia Mollinedo junto a Sheila Johana García, a quien hace cuatro meses había acreditado como colaboradora del periódico VerazEllas sostenían una relación sentimental que hoy es utilizada por personajes auspiciados por el gobierno de Veracruz para aderezar las redes sociales con morbo.

Los últimos días de Sheila Johana fueron distintos al de su compañera. Aunque no estudió periodismo, el oficio le regalaba nuevas oportunidades, reconocen sus familiares. La mujer de 33 años se alejaba del alcoholismo y se acercaba a sus tres hijos menores de edad con quienes no vivía pero disfrutaba los fines de semana en el cine.