Cuitláhuac Ortiz Carreón recuerda parte de lo que vivió al lado del ícono del cine mexicano.
“A pesar de su fama era muy sencillo y hasta se reía de que la gente decía que nunca se le acababan las balas”.
Redacción/www.huaxtecaonline.com
CIUDAD VALLES. Mario Almada Otero murió ayer a los 94 años de edad, y los apasionados al cine mexicano seguramente hoy le lloran.
El actor y productor estuvo en Ciudad Valles hace unos diez años, cuando se filmó aquí y en la Ciudad de México la película “Dos Chacales en Ciudad Valles”.
Cuitláhuac Ortiz Carreón, actor y productor originario de la capital del país pero vallense desde que conoció esta tierra gracias al actor Gerardo Zepeda “Chiquilín”, recuerda los momentos que pasó al lado de este ícono del cine cuando visitó esta ciudad.
“En ese tiempo, como en mayo o junio del 2006 todo el equipo de la película nos hospedamos en el Hotel Los Arcos cuando era pequeñito no como está ahora, tenía todavía una torrecita y en esos días me acuerdo que estaban ahí en esa torre unos arraigados y reconocieron a Don Mario y cada que salíamos le gritaban que los ayudara a salir, ‘eh, paro, paro’, le gritaban en tono de broma”.
Parte del elenco se hospedó ahí, como el mismo Gerardo Cepeda “Chiquilín”, Rubén Púas Olivares, Gary Rivas, Arturo Farfán, Alberto Saldaña, entre otros.
“A pesar de su fama donde quiera que se paraba y lo reconocían fue una persona muy humana, nunca perdió el piso, muy sencilla, humilde, que todo lo daba por su trabajo, cada filmación la hacía como si fuera a empezar a hacer la primera película y siempre lo veías como un niño, emocionándose, preguntando cómo quería el productor que se vistiera, cómo fuera, qué debía llevar y hasta se reía lo que la gente decía, de que a Mario Almada nunca se le acababan las balas en las películas y hacía bromas de eso”.
Cuitláhuac, quien desde hace varios años vive en Valles, refiere que no acabaría de contar todo lo que vivió al lado del actor, y lo define como un ser humano muy humilde, honesto, sincero, que siempre aconsejaba y ayudaba a los nuevos talentos.
Lo conoció hace unos 25 años y tenía contacto directo con él y justo luego de su muerte le avisaron.
“Me avisó gente cercana pues sí había contacto directo incluso hace poco más de mes y medio o dos meses tuvo una caída muy fuerte, se golpeó la cabeza desde ahí se vio muy mal”.
Cuitláhuac Ortiz hoy también le llora.
